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21 de septiembre: Día del Alzheimer – Alimentación para una mente saludable

Cada 21 de septiembre, Chile conmemora el Día Nacional del Alzheimer, una fecha que busca visibilizar una enfermedad que afecta a más de 200.000 personas en el país, siendo la principal causa de demencia en adultos mayores. Con un promedio de 20.000 nuevos casos anuales y una población que envejece rápidamente, la prevención se vuelve una prioridad de salud pública. Y en ese camino, la alimentación juega un rol más importante de lo que muchos imaginan.

¿Qué es el Alzheimer y por qué debemos hablar de prevención?
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Se caracteriza por la acumulación anormal de proteínas como la beta-amiloide y la tau en el cerebro, lo que provoca la muerte de neuronas y la pérdida de funciones cognitivas.
Aunque solo un 5% de los casos tiene origen genético, el resto está influenciado por factores modificables como el estilo de vida, entre ellos la alimentación. De hecho, se estima que los cambios cerebrales pueden comenzar hasta 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Alimentación y cerebro: ¿qué dice la ciencia?
Numerosos estudios han demostrado que ciertos patrones alimentarios pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Uno de los más destacados es la dieta MIND, desarrollada por el Instituto Nacional de Envejecimiento de EE. UU., que combina elementos de la dieta mediterránea y la dieta DASH (enfocada en el control de la hipertensión).
Esta dieta promueve el consumo de alimentos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, claves para proteger las neuronas del daño oxidativo y la inflamación crónica, dos procesos involucrados en el desarrollo del Alzheimer.

Alimentos aliados para la prevención

  • Frutos rojos: como arándanos, frambuesas y moras, ricos en flavonoides que protegen las células cerebrales.
  • Verduras de hojas verdes: espinaca, acelga, rúcula y lechuga, fuentes de folato y vitamina K.
  • Pescados grasos: como salmón, jurel o sardinas, ricos en ácidos grasos Omega-3.
  • Aceite de oliva extra virgen: fuente de grasas saludables y antioxidantes.
  • Frutos secos y semillas: especialmente nueces, por su contenido en vitamina E.
  • Legumbres y cereales integrales: aportan fibra, vitaminas del complejo B y energía sostenida.

Por el contrario, se recomienda limitar el consumo de carnes rojas, alimentos ultraprocesados, azúcares refinados y grasas trans, ya que se asocian con mayor riesgo de deterioro cognitivo.

El rol del nutricionista en la prevención del Alzheimer.
Un nutricionista no solo puede ayudarte a diseñar un plan de alimentación equilibrado, sino también a identificar deficiencias nutricionales que podrían afectar la salud cerebral, como la falta de vitamina D, hierro o vitamina B12. Además, puede adaptar las recomendaciones a condiciones específicas como hipertensión, diabetes o intolerancias alimentarias.
En etapas tempranas de deterioro cognitivo, la intervención nutricional puede contribuir a ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno.

Conclusión: nutrir el cerebro es una decisión diaria
La prevención del Alzheimer comienza mucho antes de los primeros olvidos. Adoptar una alimentación saludable, rica en nutrientes protectores, es una de las estrategias más efectivas y accesibles para cuidar nuestra salud cerebral a lo largo de la vida.
En nuestra clínica, te acompañamos con un enfoque integral y personalizado. Agenda una evaluación nutricional y da el primer paso hacia un envejecimiento activo, consciente y saludable. Tu cerebro también se alimenta.

 

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