Niño dormir

Higiene del Sueño: Clave para el Bienestar Emocional y Cognitivo en la Infancia y Adolescencia

¿Sabías que hasta un 74% de los estudiantes de 8° básico en Chile presentan privación de sueño? Esta alarmante cifra, revelada por el estudio TIMSS del Boston College, refleja una realidad que afecta directamente el rendimiento académico, el estado de ánimo y la salud integral de niños, niñas y adolescentes.
Dormir no es solo una necesidad biológica: es un pilar fundamental del desarrollo humano. Y cuando hablamos de infancia y adolescencia, su impacto es aún más profundo.

¿Qué es la higiene del sueño?
La higiene del sueño se refiere al conjunto de hábitos y condiciones que favorecen un descanso reparador. No se trata únicamente de dormir una cantidad determinada de horas, sino de asegurar que ese sueño sea de calidad, continuo y en horarios adecuados para cada etapa del desarrollo.
Parte importante del desarrollo cognitivo, emocional y físico es el sueño. En la infancia y adolescencia, una buena higiene del sueño ha demostrado estar relacionada a un mejor rendimiento escolar, mayor gestión emocional, menor espacio a pensamientos intrusivos, menor ansiedad y mayor motivación.

Factores que afectan el descanso
Diversos elementos pueden interferir con una buena higiene del sueño:

  • Falta de rutinas: Dormir y despertar a diferentes horas cada día altera el ritmo circadiano.
  • Uso excesivo de pantallas: La luz azul que emiten inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
  • Ambientes poco propicios: Espacios con mucha luz, ruido o estímulos dificultan la relajación.
  • Cambios emocionales: Ansiedad, estrés o preocupaciones pueden generar insomnio o despertares frecuentes.

Para esto debemos ser constantes con el horario para dormir, evitar el uso de pantallas demasiado estimulantes (1 o 2 horas antes), crear ambientes tranquilos (espacios con poca luz y baja intensidad sonora) y promover la liberación de melatonina.

La melatonina y el sueño adolescente
La melatonina es clave en la regulación del sueño. Sin embargo, en la adolescencia ocurre un fenómeno natural: el retraso de fase del sueño. Esto significa que la producción de melatonina comienza más tarde, lo que lleva a que los y las adolescentes se duerman más tarde y, por ende, tengan más dificultades para levantarse temprano.
Cuando el cuerpo no recibe la señal adecuada para liberar esta hormona se dificulta conciliar el sueño. Debemos recordar que no es lo mismo dormir que descansar.
Por eso, es fundamental adaptar las rutinas y no eliminar los hábitos que promueven el descanso. De lo contrario, podríamos afectar su estado de ánimo, rendimiento y salud en general.

¿Cuándo acudir a un especialista?
Si notas que tu hijo o hija presenta irritabilidad, somnolencia diurna, bajo rendimiento escolar o dificultades para conciliar el sueño de forma persistente, es recomendable consultar con un profesional en psicología infanto-juvenil.
Un especialista puede:

  • Evaluar si existen trastornos del sueño o factores emocionales asociados.
  • Diseñar estrategias personalizadas para mejorar la higiene del sueño.
  • Acompañar a la familia en la creación de rutinas saludables y sostenibles.

Conclusión: Dormir bien es vivir mejor
El sueño no es una cuestión de cantidad, sino también de calidad. Promovamos el sueño reparador y utilicemos nuestro entorno para favorecer el desarrollo emocional y afectivo.
En nuestra clínica, contamos con un equipo especializado en psicología infanto-juvenil que puede ayudarte a comprender y mejorar los hábitos de sueño de tus hijos e hijas. Dormir bien es un derecho, y también una herramienta poderosa para crecer sanos y felices.

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