¿Sabías que 9 de cada 10 niños y niñas en Chile reportaron haber sentido ansiedad durante la cuarentena por la pandemia del COVID-19? Esta cifra, recogida por la Defensoría de la Niñez, refleja cómo los cambios abruptos pueden impactar profundamente el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes. Aunque no todos los cambios son tan extremos como una pandemia, incluso situaciones cotidianas como cambiar de colegio, mudarse de casa o iniciar una nueva actividad pueden representar un gran desafío.
¿Qué entendemos por dificultades de adaptación?
Las dificultades de adaptación en la infancia y adolescencia se refieren a respuestas emocionales o conductuales intensas frente a cambios significativos en el entorno. Estos pueden incluir desde el nacimiento de un hermano, la separación de los padres, hasta el ingreso a una nueva institución educativa.
Adaptarnos a los cambios de distintas situaciones en ocasiones puede provocar diversas emociones (alegría, estrés, motivación, incertidumbre, etc.) y exponerse a cambios de colegio, comenzar nuevas actividades extraprogramáticas, enfrentarse a cambios familiares, y muchas otras situaciones similares, puede significar un gran desafío en niños, niñas y adolescentes.
Que ellos y ellas no encuentren las herramientas para atravesar estas situaciones no significa que sean señales de una condición mental, pero sí se puede traducir como la necesidad de contención emocional, acompañamiento y validación del proceso. Estar atentos y atentas a señales como irritabilidad, introversión, retraimiento, alteraciones en el sueño o rechazo a compartir socialmente nos ayudará a detectar esta dificultad y desde el acompañamiento psicológico, ofrecer las herramientas para desarrollar los recursos afectivos que ayuden a mejorar la seguridad, motivación y comunicación.
Características comunes
Las manifestaciones de estas dificultades pueden variar según la edad y el contexto, pero suelen incluir:
- Cambios en el estado de ánimo (tristeza, ansiedad, irritabilidad)
- Problemas de sueño o alimentación
- Aislamiento social o rechazo a actividades habituales
- Bajo rendimiento escolar o conductas disruptivas
- Regresiones (como volver a mojar la cama o usar lenguaje infantil)
En adolescentes, también pueden aparecer conductas de riesgo como el consumo de sustancias o el ausentismo escolar.
¿Por qué es importante acudir a un especialista?
Un profesional en psicología infanto-juvenil no solo ayuda a identificar si se trata de una dificultad adaptativa o de otro tipo de desafío emocional, sino que también ofrece estrategias personalizadas para fortalecer la resiliencia, la autoestima y las habilidades sociales del niño o adolescente.
Además, el acompañamiento terapéutico incluye a la familia, brindando orientación para crear entornos seguros, empáticos y coherentes que favorezcan la adaptación saludable.
Conclusión: Acompañar es prevenir
Los cambios son parte inevitable de la vida, pero no todos los niños y niñas cuentan con las herramientas emocionales para enfrentarlos solos. Detectar a tiempo las señales de malestar y buscar apoyo profesional puede marcar una gran diferencia en su desarrollo emocional.
En nuestra clínica, contamos con un equipo especializado en psicología infanto-juvenil dispuesto a acompañarte a ti y a tu familia en estos procesos. Si notas señales de alerta o simplemente quieres fortalecer el bienestar emocional de tus hijos e hijas, no dudes en contactarnos. Acompañar es cuidar, y cuidar es amar.

