Distorsiones cognitivas

Distorsiones Cognitivas: Desenmascarando los Engaños de la Mente

En el intrincado laberinto de nuestra mente, a menudo nos encontramos atrapados en patrones de pensamiento que distorsionan nuestra percepción de la realidad. Estas distorsiones cognitivas son como gafas empañadas que nos impiden ver con claridad, afectando nuestras emociones, pensamientos y comportamientos. En este artículo, exploraremos algunas de las más comunes en el ciclo de vida infantil y su impacto en la vida cotidiana.

  1. Sobregeneralización: A partir de un solo caso, generalizamos una conclusión para todo. Por ejemplo, si alguien no nos escribe, podemos pensar: “La gente siempre se olvida de mí” o utilizar palabras como “Nadie” o “Nunca” ante alguna situación.
  2. Abstracción Selectiva: Nos enfocamos en los detalles generalmente negativos, de una situación o persona, ignorando lo positivo. Por ejemplo, si me fue mal en una actividad es porque “Soy muy malo para esto” o pensar que las cosas nos suceden por tener “Mala suerte”.
  3. Inferencia Arbitraria: Emitimos juicios rápidos basados en información incompleta o errónea. Por ejemplo, asumir que alguien está enojado sin evidencia clara. Desde aquí suceden dos tipos de Distorsiones, la Adivinación de Pensamiento y la Adivinación del Futuro.
  4. Pensamiento Dicotómico: Vemos las cosas en términos extremos, sin matices. Si no somos perfectos, creemos que somos un fracaso total, o las cosas son buenas o malas, correctas o incorrectas, en términos prácticos o es Negro o Blanco.
  5. Descalificación de lo Positivo: Ignoramos los cumplidos o logros personales, considerándolos irrelevantes. “Sí, me felicitaron, pero eso no cuenta”.
  6. Razonamiento Emocional: Creemos que nuestros sentimientos son evidencia de la realidad. Si nos sentimos inútiles, asumimos que lo somos, o si me siento triste en días nublados.
  7. Magnificación y/o Minimización: Agrandar nuestros errores y los éxitos de los demás y minimizar nuestros éxitos y errores de los otros. Por ejemplo, si me ha ido bien en una actividad o tarea pienso que es porque estaba fácil, en cambio sí me he equivocado en algo me castigo mentalmente con palabras como “inútil” o “tonto/a”
  8. Pensamiento del Debería: Intentar la mejora de nuestros patrones y habilidades psicológicas con exigencias, como “Debo ser mejor”, “tengo que cambiar”, “no puedo ser así”, generando culpabilidad, ira, frustración y poca aceptación. Es mejor utilizar palabras como “me gustaría cambiar” o “me gustaría ser mejor”.
  9. Personalización: Somos la causa de sucesos externos, de los que difícilmente somos responsables, somos el centro del mundo para todo y todos, por ejemplo, cuando un grupo de personas se ríe puedo pensar que se están riendo de mí.

¿Por qué debes consultar a un Psicólogo?

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una herramienta poderosa para desafiar estas distorsiones. Un psicólogo puede ayudarte a:

  • Identificar y cuestionar tus pensamientos automáticos.
  • Reemplazar patrones disfuncionales por pensamientos realistas.
  • Desarrollar estrategias para manejar emociones negativas.

En niños y niñas debemos ayudarlos a reestructurar estos tipos de pensamientos y reemplazarlos por aquellos que provoquen bienestar y favorezcan su adaptación, es importante que conozcan la diferencia entre Pensamiento, Emoción y Conducta.

Aprendamos a reconocer y manejar las distorsiones cognitivas en nuestros hijos e hijas, no dejes que sean una limitante para el transito hacía su vida adulta. Busca el acompañamiento profesional para tener mayor claridad sobre la salud mental.

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